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La crisis aumenta el número de necesitados que llegan a Cáritas

 

por José Gómez Gómez

 

Edición del 20 de febrero de 2012

Pinche en la portada para descargar el PDFEn Cáritas no se trabaja con problemas, sino con personas; por esta razón su voluntariado promueve «la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno», según palabras de Juan Pablo II.
De entrada, y porque una persona con grandes dificultades económicas no «pide» por capricho, La Firma notifica que de forma excepcional y por razones de privacidad, en este reportaje se omitirán los nombres de los protagonistas.
El grupo de dieciséis personas, que en la actualidad mantienen encendida la llama de Cáritas a nivel local, cumplen una labor que, por realizarse con el máximo de discreción, solo aparecen en los medios fontaniegos en muy escasas ocasiones.
Sin embargo, estos voluntarios no tienen nada que envidiar a cualquier profesional, y van adquiriendo una sólida formación a través de charlas y cursillos que cada cierto tiempo reciben de expertos en las diferentes materias que los voluntarios solicitan. En ellas se les enseña cómo deben trabajar, en qué sentido deben orientar su trabajo, si tienen que incidir más en un aspecto o en otro..., lo que les permite afrontar con energía los delicados problemas que se les presentan.
Como organización de la Iglesia, Cáritas mantiene una jerarquía cuyo presidente es el párroco, seguido del director, una secretaria, una tesorera y los vocales, todas estas personas voluntarias.
Una de las salas de la antigua escuela-hogar, en la calle Fernando de Llera y Díaz, ha sido asignada como sede de Cáritas donde sus miembros reciben cada jueves, en horario de invierno de cinco a seis de la tarde, a las personas necesitadas. Se ha optado porque en el despacho siempre haya tres voluntarios, para evitar que en caso de ausencia de algunos de ellos, ese jueves no haya nadie para recibir o se quede una persona sola.
Tiempo atrás, al no haber una sede donde recibir, las personas necesitadas se dirigían directamente a los domicilios de los voluntarios de Cáritas, y en el peor de los casos, al cura. De hecho, todavía hoy, uando alguien quiere contactar con Cáritas y no conoce a ningún miembro, se dirige directamente al párroco y éste le indica a quién y dónde debe consultar.

A PUERTAS CERRADAS

Cuando alguien llega a la sede en busca de una solución, «es porque se encuentra en las últimas. Lo acogemos con cariño y cerramos las puertas para crear un ambiente de intimidad. Se sienta con nosotros y lo tratamos de la forma más humana posible y sobre todo, no despacharlo como si estuviésemos en una oficina. Allí hablamos, le preguntamos qué le pasa y nos cuenta su caso», explica el director a este periódico.
Los casos más significativos van ligados a problemas con la familia, el corte de luz o de agua por falta de dinero o porque al día siguiente no tiene qué comer.
Aunque uno lleve tiempo enfrentándose a estos problemas, no se consigue acostumbrar, porque algunos casos son muy tristes y en estos tiempos andamos muy mal de recursos; entonces nos duele que esa persona se vaya sin que nosotros hayamos podido resolver su caso. O resuelto a medias, porque a lo mejor le damos un vale para alimento y cuando se le acabe tendrá que volver otra vez».
En Cáritas no se entrega dinero, sino que se otorga vales de compra. Esta organización parroquial tiene establecido un concierto con varios comercios de la localidad para que las personas que acudan a ellos con su correspondiente vale, se les proporcione alimentos, exclusivamente de primera necesidad, quedando excluidos aquellos de un nivel superior; sobre todo en esta época de crisis.
«Hasta hace unos meses hemos estado atendiendo algunos recibos de la luz. En estos casos, le recogemos el recibo y lo pagamos en la entidad correspondiente. Como la situación se ha agravado, ya no tenemos capacidad para pagar los recibos atrasados de luz, agua y de otras características. Por consiguiente, hemos hablado con los Servicios Sociales del Ayuntamiento, con los que trabajamos juntos, y cuando viene una persona con ese tipo de problema o más grave, lo derivamos allí. En estos duros momentos, nosotros solo podemos atender necesidades de alimentos, y como se puede observar en el gráfico del estado de cuentas, hemos gastado más de lo ingresado».
Cáritas Parroquiales de Fuentes siempre tiene el respaldo de Cáritas Diocesana, su superiora, y cuando una ayuda se sale de su perímetro de acción y de sus posibilidades, siempre se puede dirigir a Sevilla. De hecho, el 50% de las cantidades recogidas en las colectas y en las cuotas son enviadas a Cáritas Diocesana de Sevilla para que ésta disponga de un fondo y pueda atender a todas las Cáritas Parroquiales de su ámbito; «porque dondequiera que haya una Parroquia hay una Cáritas Parroquial, que es uno de los organismos fundamentales de la Parroquia. Nosotros como cristianos y hombres de Iglesia estamos sensibilizados con los males ajenos», puntualiza su director.

 

LABOR DE ACOMPAÑAMIENTO

Cáritas no se ocupa solamente de atender las necesidades alimenticias de las personas en necesidad, sino que tiene como segunda función de que la persona que llegue a Cáritas se sienta realmente acogida como en su casa.
Esta función es más complicada y delicada, porque hay que realizar un seguimiento que consiste en visitar a estas personas y a veces podría dar la sensación de que se quiere inmiscuir en la vida privada de quienes pidieron ayuda.
Sin embargo, «el complemento de darle el vale de alimento es hacer un seguimiento y si la ves por la calle, preguntarle cómo le va. Eso es lo que tratamos de hacer y es el reto que tenemos. Los formadores de Cáritas nos dicen que la labor de acompañamiento es, quizás, tan importante como la de acoger; porque la caridad cristiana no solo es atenderle en un momento preciso, sino tratar de ser una guía para ellos en el camino. Aunque la tarea es complicada».

 

UNA SEDE PROPIA

Cuando el nuevo párroco, José Antonio Martínez Jiménez llegó a Fuentes, una de sus prioridades consistió en revitalizar el equipo de Cáritas; no sin admitir que antes, ésta funcionaba perfectamente. Para ello reunió a los actuales director, secretaria y tesorera y se preocupó por obtener una sede, tanto para acoger a las personas en necesidad como para poseer un lugar propio que actúe de oficina. A partir de entonces, Cáritas funciona sujeta a una jerarquía que permite más coordinación entre sus miembros, a la vez que establece una destacada unión con la Parroquia, ya que constituye unos de sus principales pilares Esto permite que al presentarse un caso de envergadura, el equipo directivo formalice una reunión de urgencia para mejor encontrar la solución deseada.

 

FICHAS

Cuando Cáritas acoge a una persona necesitada se le prepara una ficha donde se incluyen los datos que servirán de base para el posterior trabajo: su identidad, si posee vivienda propia, si el lugar donde reside está acondicionado, los descendientes y familiares que se encuentran a su cargo, sus posibles ingresos y las necesidades por las que viene a Cáritas.
En estos momentos, unas treinta personas están inscritas en Cáritas por motivos de escasez de recursos. Una buena parte de ellas acuden con regularidad (una vez al mes) y otras lo hacen de manera más espaciada, porque encuentran otra forma de ingreso (algún trabajo durante unos días).
El director de Cáritas precisa que «se debe poner especial atención en que las personas no se habitúen a esta situación, porque entonces algunas no buscarían salir por sus propios medios del bache en que se encuentran, sino que vendrían a nosotros constantemente. Por esta razón, y aunque trabajamos de forma confidencial, hay veces que tenemos que salir a la calle y enterarnos para saber si lo que la persona nos cuenta es verdad o trata de engañarnos».
En estos últimos dos meses, las quince fichas de personas que acudían han pasado a una treintena. De entre ellas se encuentra un grupo de inmigrantes que de vez en cuando vienen y se les ayuda.
Finalmente, en época de crisis, todos los organismos se encuentran afectados; incluido Cáritas, que hace un llamamiento a las personas voluntarias o a quienes quieran aportar una ayuda económica o suscribir una cuota.